De cómo fue que la sangre aventurera de los hijos de Castilla hacinábase en los puertos presta a embarcar con rumbo a lo desconocido, en las postrimerías del año 1493.
Los mesones del puerto son malsanos,
huelen a herrumbre,
a sal,
cebolla
y humo;
son total abandono,
una impudicia,
la esencia cruel del hambre y de sus llagas.
Ellas están aquí.
Lo sabe el cielo
y los ojos del aire
y el olvido
y los dedos del odio y los puñales
y la traición lo sabe
y la distancia.
Están aquí;
desnudas,
decididas,
arrojadas al mundo,
cadavéricas.
Su tumba las espera en cualquier sitio:
una esquina,
una calle,
una nostalgia,
una selva extraviada en sus enigmas,
altivas cordilleras,
fiebres secas,
lujurias implacables,
borracheras,
naufragios,
ambiciones,
asonadas...
Desterradas de todas las ternuras
nada piden ni dan,
pues nada queda
dentro del hosco corazón perdido
entre aullidos de sangre empalizada.
Están aquí;
estatura de silencio,
la escoria de los muelles.
las prohibidas,
las que ya no poseen,
ni siquiera,
una hilacha de honor,
una esperanza.
Aprendieron,
a golpe de tormentos,
que la vida y la muerte son
apenas
el límite sutil donde los filos
beben la luz antigua en que se embriagan,
que la tierra no alcanza para todos
y la pobreza hereda la pobreza
y el cepo
y el repudio de la estirpe
y la peste que eriza sus mortajas.
Han renunciado a todos sus paisajes,
los del alma y la piel,
los de los sueños.
Sólo el luctuoso canto del océano
las convoca,
las nombra,
las abraza.
Desterradas están,
las fugitivas,
las que en el alba elevarán las velas
hacia su propio infierno,
hacia el insomnio
con que inician los miedos sus proclamas.
Al alba partirán,
sin despedirse,
las mesnadas de harapos iracundos,
cargando al hombro sus vergüenzas acres,
condenadas al mar,
las condenadas.
A Jorge M. Taverna Irigoyen por la confianza, por la nobleza, por la amistad.
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Orden del libro
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▼
2007
(46)
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▼
septiembre
(46)
- © Norma Segades - Manias Febrero,1997
- Dedicatoria.
- Epígrafe.
- Presentación: Jorge Arbeleche (Uruguay)
- Palabras bautismales.
- Destierro a la esperanza.
- Presagio.
- Un miedo inexorable.
- Quetzalcoatl.
- Doncellas para el trueno.
- Malintzín.
- Navíos al crepúsculo.
- Viento.
- La ciudad en el lago.
- Hombres.
- A través de la estirpe.
- Guijarros impacientes.
- Guerreros.
- Crímenes en la noche.
- Tiempo.
- La cuna del misterio.
- Obsidiana.
- Silencio en los cenotes.
- Orfebres.
- Un reino minucioso.
- Maíz.
- Colmillos clandestinos.
- Bolsas.
- Región de ventisqueros.
- Turbas.
- En el nombre del Padre.
- Castigo.
- Cuando la sombra acecha.
- Dinastía.
- Caxamarca.
- Muro.
- Todo nace a la muerte.
- Vísceras.
- A golpe de puñales.
- Desde el odio insumiso.
- Ciudadela.
- El viento no se rinde.
- Raíces.
- Hijos.
- Apenas una lágrima.
- Órden del libro.
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septiembre
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Música
Acerca de la autora
Exconvento de los Siete Principes - Casa de la Cultura Oaxaqueña (México) 2004
Biobibliografía
Norma Segades Manias, Santa Fe, Argentina, 1945. Ha escrito *Más allá de las máscaras *El vuelo inhabitado *Mi voz a la deriva *Tiempo de duendes *El amor sin mordazas *Crónica de las huellas *Un muelle en la nostalgia *A espaldas del silencio *Desde otras voces *La memoria encendida * A solas con la sombra *Bitácora del viento *Historias para Tiago y *Pese a todo (CD) En 1999 la Fundación Reconocimiento, inspirada en la trayectoria de la Dra. Alicia Moreau de Justo, le otorgó diploma y medalla nombrándola Alicia por “su actitud de vida” y el Instituto Argentino de la Excelencia (IADE) le hizo entrega del Primer Premio Nacional a la Excelencia Humana por “su meritorio aporte a la cultura”. En el año 2005 fue nombrada Ciudadana Santafesina Destacada por el Honorable Concejo Municipal de la ciudad de Santa Fe “por su talentoso y valioso aporte al arte literario y periodismo cultural y por sus notables antecedentes como escritora en el ámbito local, nacional e internacional”. En 2007 el Poder Ejecutivo Municipal estimó oportuno "reconocer su labor literaria como relevante aporte a la cultura de la ciudad".
1 comentario:
Nunca se es más humano que cuando entramos en el alma ajena. Gracias por compartir su talento y sensibilidad, prometo dedicarle una tarde para disfrutar su trabajo, así... como le dedicamos al amor algunas tardes de otoño, así como nos recreamos los que aprendimos a leer tempranamente poemas de destierros y de olorosos encantos.
La felicito.
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